La sociedad actual se establece en un mundo cambiante, en una época de transformaciones y en un periodo de transición. Sin duda, las Nuevas Tecnologías están contribuyendo a aumentar nuestra calidad de vida, facilitarnos gestiones o comunicarnos a distancia, entre muchos aspectos. Internet, los teléfonos móviles y los juegos interactivos tienen innegables beneficios que han contribuido a su rápida implantación en la vida cotidiana de las familias, pero también es cierto que hacer un uso inadecuado de ellos implica riesgos para los más jóvenes. Es importante programarse estrategias preventivas tanto en el seno de la familia como en la escuela.

Sería absurdo e impropio de nuestro tiempo, pretende que los adolescentes excluyan de sus vidas las Nuevas Tecnologías, cuando el 90% de los mismos afirma utilizar internet para hacer los deberes del colegio o para divertirse. Realmente su uso es imprescindible en una sociedad avanzada. Son muchos los beneficios cuando el uso se lleva a cabo de una forma segura y responsable, pero como padres es importante estar preparados para detectar y anticipar un uso inadecuado.

El uso es positivo, siempre que no se dejen de lado el resto de actividades propias de una vida normal (estudiar, hacer deporte, ir al cine, salir con los amigos o relacionarse con la familia). Otra cosa es cuando el abuso de la tecnología provoca aislamiento, induce ansiedad, afecta a la autoestima y le hace perder al sujeto su capacidad de control.

La Comisión Europea ha lleva a cabo un estudio Safer Internte for Children, en el que han participado 29 países. En el mismo han analizado los datos estadísticos españoles, llegando a las siguientes conclusiones:

-La intensidad en el uso de Internet y del teléfono móvil aumenta con la edad.

-Existen diferencias en cuanto al género en el uso de la red: Las niñas la utilizan más horas que los niños, tanto durante la semana como a lo largo del fin de semana.

-Las niñas utilizan internet con mayor intensidad porque para ellas significa comunicación con su círculo de amigos.

-Los menores no perciben límites de tiempo claramente establecidos para el uso de internet, los padres, lo cortan cuando piensan que lo han usado demasiado tiempo.

-Aparte de no usarlo hasta terminar los deberes y de que no coincida con la comida o la cena, los niños son libres para conectarse.

-A los 9-10 años, sólo una minoría tiene móvil, estando su uso muy restringido.

-Las niñas utilizan más el móvil como forma de comunicación. Los niños más como objeto recreativo.

-Los padres no controlan a quién llaman o cómo lo usan.

-Los niños perciben que los únicos límites son: no gastar mucho dinero y sacar buenas notas.

FACTORES DE RIESGO

Un adolescente que hace uso de las Nuevas Tecnologías no presenta ningún indicio adictivo si lo hace para divertirse, comunicarse o jugar. No hay señales de alarma si el uso que hace de ellas no interfiere en sus obligaciones ni en sus actividades de tiempo libre. En definitiva, si el uso está controlado y está en equilibrio con el resto de actividades del menor. 

Empieza a haber indicios de empleo inadecuado cuando el incremento del uso produce una interferencia grave en la vida cotidiana y el adolescente pierde interés por otras actividades, por ejemplo, comienza a relegar las tareas escolares y a ausentarse de actividades extraescolares o de eventos sociales. Comienzan los conflictos con los padres y la negación de la existencia de un problema, al tiempo que aparecen las mentiras y las manipulaciones para dedicar más tiempo al ordenador. La situación se torna insostenible cuando se mantiene el uso de ordenador u otras tecnologías a pesar de las consecuencias negativas que irán apareciendo en todas las áreas. Llegados a este punto, el menor sentirá una necesidad imperiosa de llevar a cabo la conducta a toda costa.

No todas las personas presentan el mismo riesgo de desarrollar adicción a las Nuevas Tecnologías, hay personas más vulnerables que otras a las adicciones.

 Las variables personales juegan un importante papel a la hora de precipitar la adición: la impulsividad, la intolerancia a estímulos displacenteros físicos o psíquicos, la búsqueda de nuevas sensaciones y una ineficaz forma de afrontar los problemas. En resumen, un sujeto con una personalidad vulnerable, con una cohesión familiar débil y con unas relaciones sociales pobres presenta una mayor probabilidad de caer en la adicción.

Este problema se ve reforzado en muchas ocasiones por complicadas dinámicas familiares donde los horarios laborales de ambos padres hacen que los niños pasen muchas horas solos. Este tiempo se malgasta en consumir de forma indiscriminada contenidos que en muchas ocasiones son inapropiados para los menores.

SEÑALES DE ALARMA

Las principales señales de alarma que denota una dependencia a las TIC o a las redes sociales y que pueden ser un reflejo de la conversión de una afición en una adicción son las siguientes (Young,1998)

  1. Privarse de sueño (menos de 5 horas) para estar conectado a la red.
  2. Descuidar otras actividades importantes, como el contacto con la familia, las relaciones sociales, el estudio o el cuidado de la salud.
  3. Recibir quejas en relación con el uso de la red de alguien cercano.
  4. Pensar en la red constantemente, incluso cuando no se está bien conectado a ella.
  5. Intentar limitar el tiempo de conexión, pero sin conseguirlo, y perder noción del tiempo.
  6. Mentir sobre el tiempo real que se está conectado o jugando a un videojuego.
  7. Aislarse socialmente, mostrarse irritable y bajar el rendimiento en los estudios.
  8. Sentir una euforia y activación anómalas cuando se está delante del ordenador.

Más que el número de horas conectado a la red, lo determinante es el grado de interferencia en la vida cotidiana (Davis, 2001).

En definitiva, la dependencia a Internet o a las redes sociales está ya instalada cuando hay un uso excesivo asociado a una pérdida de control, aparecen síntomas de abstinencia (ansiedad, depresión, irritabilidad) ante la imposibilidad temporal de acceder a la red y se producen repercusiones negativas en la vida cotidiana.

INTERNET Y REDES SOCIALES

Los menores de hoy son los llamados nativos digitales ya que, desde que nacieron, las Nuevas Tecnologías han estado presentes en sus vidas. Han crecido, con esta realidad, por eso Internet es una herramienta que manejan de manera natural y ágil. A pesar de las múltiples aplicaciones que presenta el uso de Internet, los menores suelen conectarse a la red con dos objetivos muy claros:

  • Comunicarse con sus amigos.
  • Divertirse y entretenerse.

Las ventajas de Internet son incuestionables, ha revolucionado el mundo de la información, el entretenimiento, la comunicación y otros ámbitos. Sin embargo, cualquiera de sus ventajas es susceptible de convertirse en un inconveniente. Como cualquier herramienta, máxime cuando su potencial es tan extraordinario, depende del uso que se haga de ella que se convierta en algo positivo o en algo pernicioso y nocivo. Entre los riesgos más importantes que los padres debemos conocer son:

-El Ciberbulling o acoso escolar a través de Internet tiene su origen, en numerosas ocasiones, en las redes sociales y en los canales de comunicación. Los adolescentes no siempre valoran el daño que pueden causar a un amigo o compañero. Se escudan tras el falso anonimato que ofrece Internet y en la aparente falta de normas. Se puede manifestar de formas muy diversas, con comentarios ofensivos en foros, mensajes amenazantes, difusión de falsos rumores entre otras.

-La exposición de información personal, que puede ser utilizada por cualquier usuario de la red, poniendo en peligro al menor identificado.

-El grooming o acoso sexual el adulto entra en páginas frecuentadas por adolescentes haciéndose pasar por uno de ellos.

-Los riesgos propios de la descarga de archivos. Existe la posibilidad de que el archivo descargado no coincida con el que estábamos buscando o está anunciado. Al abrirlo pueden aparecer imágenes que a determinadas edades pueden resultar muy perjudiciales.

A todos los padres nos preocupa el uso que nuestros hijos pueden hacer de internet, Por ello es importante que les enseñemos a navegar, logrando que su experiencia sea segura educativa y divertida. El punto de partida es saber cómo usan, qué esperan y qué opinan de internet.

PAUTAS DE PREVENCIÓN 

  1. Establece junto a tus hijos reglas consensuadas para navegar por Internet. Para que las reglas sean asumidas por el adolescente no se deben imponer, sino que hay que lograr un acuerdo mutuo.
    Una buena alternativa es reunirse y redactar un contrato familiar que sirva para todos y que recoja las reglas de uso de Internet adaptadas a su edad. El documento firmado debe fijarse en un lugar visible, para que ayude al hijo a recordar los que se ha comprometido a cumplir.
  2. Habla con tus hijos sobre sus hábitos de uso de Internet. En esencial conocer y comentar con ellos cómo y para qué usan internet.
  3. Deja que naveguen sólo cuando haya un adulto en casa. De ese modo podemos hacer un mejor seguimiento de sus costumbres. Recuerda que en el icono Historial se pueden ver las páginas a las que han accedido anteriormente.
  4. Preferiblemente coloca el ordenador en el salón o zona de uso común. De esta manera podemos estar al tanto de qué hacen en el ordenador con un simple vistazo.
  5. Procura conocer los contactos y contraseñas de las cuentas de correo de tus hijos, al menos hasta que tenga 16 años.
  6. Navega y chatea de vez en cuando con tus hijos, así podrás conocer sus hábitos y preferencias y clima de mayor confianza entre vosotros. Nos ayudará a derribar el muro tecnológico que nos separa.
  7. Indícales que eviten intercambiar direcciones, números de teléfonos ni datos personales que puedan identificarlos. Toda aquella información que facilitan en la red pueden ser vista y utilizada no sólo por sus amigos sino por cualquier persona.
  8. Evita que se conecten a Internet por la noche especialmente a los chats. Se sabe que el 30% de los menores que chatean en Internet reciben algún tipo de provocación.
  9. Fija objetivos y tiempo para navegar por internet.
  10. Procura alcanzar el nivel de habilidad informática de tus hijos.
  11. Utiliza todos los sistemas de protección disponible para evitar el acceso a páginas no apropiadas para menores.

VIDEOJUEGOS

Hoy en día los videojuegos se han convertido en una herramienta de ocio frecuente en especial entre los más pequeños. Al contrario que con otras Nuevas Tecnologías, como Internet o el teléfono móvil, en el caso de los videojuegos son los más pequeños los que las utilizan con mayor frecuencia, en especial los menores entre 7 y 13 años (más del 80% de menores de esta edad son jugadores). A medida que aumenta la edad van abandonando este tipo de juegos.

VENTAJAS FRENTE A RIESGOS

Los videojuegos no suponen ningún riesgo para nuestros hijos en sí mismos, éste depende de su contenido y del uso que hagan de ellos.
Es evidente que los videojuegos son divertidos y estimulantes para los jóvenes, pero por divertidos que sean, resulta muy poco recomendable que esta actividad monopolice el tiempo libre y de ocio de nuestros hijos. Es un riesgo de debemos evitar.

PAUTAS DE USO ADECUADO

Los siguientes consejos son una orientación para educar a nuestros hijos en un uso razonable y responsable de los mismos:.Conocemos las normas PEGI para elegir junto a tus hijos los juegos que les gustan teniendo en cuenta que se ajusten a sus intereses y nivel evolutivo.

  • Conocemos las normas PEGI para elegir junto a tus hijos los juegos que les gustan teniendo en cuenta que se ajusten a sus intereses y nivel evolutivo.
  • Respeta las edades recomendadas para cada videojuego. Debes tener siempre en cuenta la clasificación por edades y la descripción de contenidos que obligatoriamente tiene que aparecer en todas las carátulas.
  • Enseña a tus hijos a controlar el tiempo que dedican a esta actividad.
  • Supervisa que no dediquen todo su tiempo libre a jugar con los videojuegos. Es importante que compartan su tiempo de ocio con los amigos y que diversifiquen sus actividades. Recordemos que el buen uso del tiempo libre es un potentísimo factor de protección frente a posibles adicciones.
  • Activa los controles parentales de las videoconsolas de última generación teniendo como objetivo proteger a niños no sólo de los contenidos en línea, sino de conversaciones con desconocidos y de juegos con contenido inapropiado.

TELÉFONO MÓVIL

Los menores utilizan el teléfono móvil con fines muy diversos. Los usos principales son el envío de SMS y las llamadas a amigos y/o familiares. También lo utilizan, de forma cada vez más frecuente, para hacer llamadas perdidas, enviar fotos o vídeos, escuchar música.

¿Por qué soy la única de la clase sin móvil? Esta pregunta es cada vez más frecuente en los hogares españoles. Los niños, a edades cada vez más tempranas, demandan a sus padres un teléfono móvil propio. Los padres se sienten presionados por sus hijos. 

Para la mayoría de los jóvenes tener un móvil significa pertenecer a un grupo. Es un aparato que puede proporcionarle prestigio, poder y éxito frente al resto de los compañeros, pero, si no sabes utilizarlo, también puede crear muchos problemas. Por este motivo es muy importante que los padres, antes de dar a su hijo un móvil, evalúen la conciencia de hacerlo, en función de la madurez y responsabilidad de ese menor. No hay que olvidar que la grabación y difusión de imágenes requiere la autorización de las personas implicadas. Si no es así, puede suponer un delito por el cual el menor puede ser denunciado, juzgado y sancionado.

PAUTAS DE USO ADECUADO

  1. Observar el uso que tu hijo hace del móvil. La mejor herramienta de los padres es la observación directa del comportamiento de sus hijos. Es fácil ver si el uso que el niño da al teléfono móvil es el adecuado o bien lo está utilizando excesivamente como un juguete más.
  2. Enséñale a utilizarlo sólo cuando sea necesario y no haya otra forma de comunicarse.
  3. Pon un límite de gasto mensual y de tiempo de uso.
  4. No le permitas superar estos límites de tiempo o dinero establecido. La solución es sencilla en el caso del gasto, no permitirle recargar la tarjeta o superar el límite de gasto mensual establecido, si es de contrato. Lo más complicado al comienzo de su uso será el límite de tiempo.
  5. Exígele que apague el teléfono cuando no lo necesite o no pueda utilizarlo: mientras estudia, come en familia y duerme.

Es imprescindible que nuestro ejemplo sea coherente para que los hijos utilicen bien el móvil, ajustándonos y respetando nosotros mismos las normas establecidas. Par el buen uso de todas las tecnologías es clave una buena comunicación con los hijos, de la que extraigamos unas normas que permitan un uso sano y razonable del teléfono móvil. En ellas debemos tener en cuenta el grado de necesidad, la madurez del hijo y su edad.

BIBLIOGRAFÍA

  • 1.- Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) Decálogo para un buen uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. AEPap. Familia y salud.2017.
  • 2.- Ciberadicciones. Adicción a las nuevas tecnologías (NTIC) Antonio Terán Prieto. Centro de Atencíón a Drogodependencias San Juan de Dios. Palencia.
  • 3.-Guía para padres y educadores sobre el uso seguro de Internet, móviles y videojuegos. Fundación Gaudium 2015. Labrador Fj, Requensens A y Helguera M.
  • 4.- El adolescente ante las tecnologías de la información y la comunicación: Internet, móvil y videojuegos. Montserrat Castellana Rosell, Xavier Sánchez Carbonell, Universidad Ramón Llull. Papeles del Psicólogo, 2007, Vol.28